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domingo, 2 de febrero de 2020

Luna dile...

Él se creía el centro del universo.
Pero ella solo miraba a la luna. 
El mundo se les quedaba pequeño. 
Pero solo necesitaban un poco de espacio. 
Porque realmente se querían...
Pero solo de aquí a (a)Marte. 



sábado, 19 de enero de 2019

Hasta que dejen de llover los miedos


No voy a andarme con rodeos: he vuelto y no pienso dejarme nada dentro.
Ni lo que callé... Ni lo que no  me besaste.
Que esto es un desastre, sí, pero... ¿Cuándo hemos sido tú y yo de hacer las cosas bien?

Yo por eso sólo te pido...

"Quédate conmigo hasta que se caiga el cielo" o hasta que dejen de llover los miedos.

Tú eliges.

Yo elijo la calma después de tu tormenta. 


domingo, 23 de julio de 2017

"Nunca un tonto con iniciativa tuvo tanta suerte"


-Así empieza el capítulo de mi nueva y segunda vida. (Y todavía me quedan cinco)-


Después de nueve meses lejos de esto, hemos vuelto a tener la necesidad de enfrentarnos a aquello que nos hizo irnos. (Sí, hablamos de las mariposas y de mí).

No sé si os pasa eso de tener que huir de vez en cuando de vosotros mismos, a mí sí. Constantemente. Creo que es algo que todos deberíamos hacer mínimo una vez al mes. O toda una vida.
Huir y no pensar en qué consecuencias tendrá aquello que dijiste o más bien, sentiste. Porque si estás huyendo es porque quizás ya no hay vuelta atrás.

Y yo, una vez más, en esto de huir de mis sentimientos (que ya soy toda una experta, por cierto) cerré hace tiempo la puerta, me vacié de las mariposas muertas que anidaban en mi estómago y que estaban pudriendo las ganas (sí, hasta las de comer.Y mira que yo soy de esas insaciables en todo (TODO), pero...) Pero como en toda puerta y en toda ventana, siempre queda ese pequeño agujerito o rendija que, quieras o no, deja pasar ese fino hilo de luz que podríamos llamar también ilusión.
¡Ay, ilusión! Esa que va y viene y que entra sin llamar al timbre y que de un día para otro se va sin pagar el alquiler. Esa.

Os preguntaréis qué me pasa con las puertas, las ventanas, las mariposas y todo este sinsentido pero... mirad, es que una es así, no se puede hablar abiertamente de lo jodida que estás, siempre hay que camuflarlo todo un poquito, si no, ¿para qué existe el corrector de ojeras? ¿Eh?

El caso es que, después de nueve meses, las heridas se han cerrado, hemos reciclado los recuerdos, pero el calor se ha hecho frío y no hay nada que rompa esta coraza... bueno, hasta ayer (los 40º que hacía en Madrid ayudaban bastante, todo hay que decirlo).

Y yo que soy muy de tropezarme, he vuelto a hacerlo, aunque esta vez, sorprendentemente no duele. Y porque el atardecer desde Oriente acompañaba. Y porque, aunque no sonaba ninguna de Pablo López de fondo, lo nuestro sonaba más que de maravilla.



#Improbesando 
RRF.

viernes, 21 de octubre de 2016

Reciclar recuerdos.

Ojalá tuviéramos un botón en el cuerpo para resetearnos, porque lo de la memoria selectiva, ya se nos queda corto. 

Maldito Facebook que se empeña en recordarnos cosas que un día nos hicieron felices y que, hoy en día, duelen como la mismísima palabra recuerdo.

Hoy ha conseguido que mi estomago se revolviese más de lo normal y no sé si ha sido porque las mariposas que deambulan ahí desde que te fuiste, siguen de resaca continua después de todo lo que vivimos y que, de repente, desapareció. Y se han quedado ahí como como la eterna duda. Como ese y si… O si es porque el café me sienta como una mierda todas la mañanas. 

He preferido quedarme con lo segundo, porque así al menos sé que tarde o temprano se pasará. 

El caso es que llevo todo el día dándole vueltas a lo mismo. Mira que he intentado no pararme a pensar ni un segundo en todo aquello. Pero, ¿quién soy yo para prohibirme hacerme más daño del que me hiciste tú? Si al fin y al cabo, por mucho que lo piense, eso no va a hacer que vuelvas a aparecer por aquí como entonces.

Así que he tenido que canalizar. He llenado unas pocas páginas de rabia y dolor y luego he salido ha comprarme un labial nuevo. Para reprimir las ganas que sigo teniendo de besarte y esas cosas.

Así que nada, creo que voy a tomarme otro café para ahogar de una vez por todas a las putas mariposas. Y esta noche una cerveza. O unas cuantas. Y brindaré por lo que fue y por lo que no será. Por las decepciones y por esa puta sonrisa que tienes.

Y ya de paso, aprovecharé para escribirle algo al chico que me gusta, a ver si le echa más huevos y me resucita las ganas.

Moraleja: Hay que sacar las mariposas muertas del estómago y dejar paso a otras nuevas. Si te quedas con las mismas, lo único que conseguirás será que duela(s).

Recicla recuerdos


#Improbesando Rocío RF. 


domingo, 24 de julio de 2016

Vacío.

Qué mas me queda que unas teclas malsonantes
y unas palabras que te reescriben.

En un vació que has llenado de aire insano
y en un roto que has descosido poco a poco

Dime, qué coño hemos hecho para torcernos
en la dirección equivocada.

Dime, porque eres naufragio y rescate a la vez
si siempre hicimos aguas.

Dime algo, pero dime.

Por qué desde que te llevaste el lado caliente de la cama
sólo queda frío, y este puto vacío.

Me bebí de un trago el único te quiero que dijiste
y aun tengo resaca de tu cuerpo.

Porque siempre fue antes el pero que las ganas.

Te has ido tantas veces, que ya no sé si alguna te quedaste.
Y, si piensas volver, recuerda quedarte con mis ganas,
que yo ya no las quiero.

Porque más vale parar a tiempo que pedirte que no pares.

Y torcernos.
                   Destrozarnos.
                                          Rompernos.









domingo, 28 de febrero de 2016

Domingos.

No busques más explicación,
estábamos destinados a olvidarnos,
y a recordarnos un domingo cualquiera,
de esos en los que siempre me prometía que no volvería a pensar en tus ojos buscando los míos.


RRF. @rociisrf