Ojalá tuviéramos un botón en el cuerpo para resetearnos, porque lo de la memoria selectiva, ya se nos queda corto.
Maldito Facebook que se empeña en recordarnos cosas que un
día nos hicieron felices y que, hoy en día, duelen como la mismísima palabra recuerdo.
Hoy ha conseguido que mi estomago se revolviese más de lo
normal y no sé si ha sido porque las mariposas que deambulan ahí desde que te fuiste, siguen de resaca
continua después de todo lo que vivimos y que, de repente, desapareció. Y se han quedado ahí como como la eterna duda. Como ese y si… O si es
porque el café me sienta como una mierda todas la mañanas.
He preferido quedarme
con lo segundo, porque así al menos sé que tarde o temprano se pasará.
El caso es que llevo todo el día dándole vueltas a lo mismo.
Mira que he intentado no pararme a pensar ni un segundo en todo aquello. Pero, ¿quién soy yo para prohibirme hacerme más daño del que me hiciste tú? Si al fin y
al cabo, por mucho que lo piense, eso no va a hacer que vuelvas a aparecer por aquí
como entonces.
Así que he tenido que canalizar. He llenado unas pocas
páginas de rabia y dolor y luego he salido ha comprarme un labial nuevo. Para
reprimir las ganas que sigo teniendo de besarte y esas cosas.
Así que nada, creo que voy a tomarme otro café para ahogar
de una vez por todas a las putas mariposas. Y esta noche una cerveza. O unas
cuantas. Y brindaré por lo que fue y por lo que no será. Por las decepciones y
por esa puta sonrisa que tienes.
Y ya de paso, aprovecharé para escribirle algo al chico que
me gusta, a ver si le echa más huevos y me resucita las ganas.
Moraleja: Hay que sacar las mariposas muertas del estómago y dejar paso
a otras nuevas. Si te quedas con las mismas, lo único que conseguirás será que
duela(s).
Recicla recuerdos.
#Improbesando Rocío RF.
