.

.

domingo, 24 de julio de 2016

Vacío.

Qué mas me queda que unas teclas malsonantes
y unas palabras que te reescriben.

En un vació que has llenado de aire insano
y en un roto que has descosido poco a poco

Dime, qué coño hemos hecho para torcernos
en la dirección equivocada.

Dime, porque eres naufragio y rescate a la vez
si siempre hicimos aguas.

Dime algo, pero dime.

Por qué desde que te llevaste el lado caliente de la cama
sólo queda frío, y este puto vacío.

Me bebí de un trago el único te quiero que dijiste
y aun tengo resaca de tu cuerpo.

Porque siempre fue antes el pero que las ganas.

Te has ido tantas veces, que ya no sé si alguna te quedaste.
Y, si piensas volver, recuerda quedarte con mis ganas,
que yo ya no las quiero.

Porque más vale parar a tiempo que pedirte que no pares.

Y torcernos.
                   Destrozarnos.
                                          Rompernos.