Aunque parezca mentira,
aunque desafíe las leyes de la física y de la lógica, la persona que puede
llegar a hacerte feliz , esa persona existe. La imagen desenfocada se vuelve
nítida en una figura concreta, en una cara que sonríe, delante de nosotros. Sí,
ya sé, todos no somos perfectos, no imaginamos poder ser la persona ideal de
otra persona. Pero no se si sabéis que en el primer flechazo, en las primeras
citas todo se ve bonito, armonioso, te encuentras en un estado de imbecilidad
transitoria. ¿Y después? Después es más bonito aún, poder descubrir todas las
imperfecciones del otro, y hacerlas tuyas, aceptarlas.
Darte cuenta de que cada persona somos perfectos y únicos por cada una de nuestras imperfecciones.

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